En 30 segundos
- Desafío
- Los vecinos de Ñuñoa quieren más cultura y recreación en sus calles, y nada está diseñado para apoyarlo.
- Mi parte
- La investigación en la calle y el diseño del servicio, de los usuarios al blueprint, junto a la Municipalidad de Ñuñoa.
- Resultado
- Un servicio que la municipalidad podría operar y sostener. Quedó como proyecto universitario y no se implementó.
El problema
En Ñuñoa, la gente quiere más cultura y recreación en sus espacios públicos de lo que ofrecen las calles y los programas municipales. Los vecinos ya usan plazas y veredas para música, ferias y conversación, pero nada está diseñado para sostenerlo.
Junto a la Municipalidad de Ñuñoa, nos propusimos diseñar una iniciativa urbana construida con la comunidad: una forma de que quienes viven en el barrio le den forma a sus propias calles.
Lo que hicimos
01
Salir a la calle
Partimos en las plazas de Ñuñoa, no en la sala de clases. Pusimos pizarras abiertas donde cualquiera podía escribir qué quería del espacio, observamos cómo se usaba a distintas horas, conversamos con la gente que pasaba y entrevistamos a quienes viven alrededor.
- 2
- intervenciones participativas
- 3
- jornadas de observación en terreno
- 20
- conversaciones con transeúntes
- 12
- entrevistas a vecinos




Lo que encontramos
Las calles de Ñuñoa están llenas de cultura espontánea: músicos, ferias, gente conversando. Lo que falta es una estructura que la sostenga.
- Preguntas chicas y abiertas en el espacio, como una pizarra para escribir, hicieron conversar a grupos distintos.
- La forma de un lugar cambia cómo se usa: los círculos y las gradas se leen como escenario, las superficies abiertas invitan a apropiárselas.
02
Cuatro formas de estar en la calle
La investigación nos dio cuatro tipos de usuarios de la calle, según lo que hacen, piensan y sienten en el espacio público. El servicio tenía que funcionar para los cuatro, no solo para los que ya organizan cosas.

Activador
- Hace
- Arma iniciativas en el espacio que habita e invita a la comunidad a sumarse, de forma explícita o no.
- Piensa
- La iniciativa es lo que mantiene viva a una comunidad. Importa más el cómo que el qué.
- Siente
- Libertad para tomarse el espacio, y responsabilidad por quienes lo rodean.

Participante
- Hace
- Busca actividades, planificadas o espontáneas, casi siempre acompañado, y se suma en el momento.
- Piensa
- La calle es un espacio abierto, listo para lo que pueda aportar.
- Siente
- Entusiasmo y gratitud cuando hay lugares y personas que lo dejan participar.

Observador
- Hace
- Mira lo que pasa mientras camina, y lo comparte en redes solo si vale la pena.
- Piensa
- La calle es un lugar para relajarse, con una barrera que lo separa de involucrarse.
- Siente
- Curiosidad, pero se guarda de participar del todo.

De paso
- Hace
- Cruza el barrio, a veces todos los días, sin involucrarse.
- Piensa
- Lo primero es llegar rápido y seguro, pero agradece un recorrido más agradable.
- Siente
- La calle le cambia el ánimo más de lo que admitiría.
03
Cómo debería sentirse la calle
Revisamos proyectos que le devolvieron la calle a la gente, como las supermanzanas de Barcelona y las ciclorrecreovías de Santiago y Viña del Mar, y convertimos lo aprendido en cinco atributos de diseño que el servicio tenía que cumplir.
- AcogedorElementos que permitan quedarse en una calle congestionada: sombra, baños, comida.
- MemorableExperiencias ligadas a lo que ya es parte de la rutina de la gente: tradiciones, juegos, puntos de reciclaje.
- Co-construidoCon la identidad y las necesidades del barrio, y momentos reales para elegir y aportar.
- AcumulativoUn espacio al año, para que los cambios se sumen con el tiempo.
- Apoyado en lo digitalRedes sociales y un sitio para difundir, gestionar la convocatoria y votar.
04
Cómo funciona el servicio
Vive la calle es una convocatoria abierta. Los vecinos la encuentran en redes sociales, en murales o en un stand en la plaza. Cualquiera con una idea para su calle, artista, diseñador, emprendedor o vecino, puede postular solo o en un taller.
La comunidad vota entre los proyectos preseleccionados, y el ganador se construye para un gran evento en la calle, con micrófono abierto. La mejora se queda en la calle después, y la convocatoria se abre de nuevo para el espacio del año siguiente.
Mapeamos los dos recorridos, el de quien postula y el de quien mira, y a todos los actores detrás: la municipalidad, el comercio local, las agrupaciones culturales y los vecinos.
Service blueprint
Nueve etapas, desde encontrar la calle indicada hasta la huella que deja el evento. Para cada una: qué aprendimos, quiénes participan, cómo se sienten, qué hacen, los puntos de contacto y todo lo que la municipalidad y sus aliados hacen detrás para que ocurra.
- 01 Espacios fértiles
- 02 Interpretando los espacios
- 03 Proyectos viables
- 04 La comunidad elige
- 05 Co-construcción
- 06 Plan de acción
- 07 Ejecución
- 08 El gran evento
- 09 La huella
Desliza hacia el lado, o toca para ampliar
05
Una identidad para la convocatoria
El programa tenía que parecerse a la calle, no a la municipalidad. Su identidad toma el color y la textura de los grafitis de Ñuñoa, con un logo escrito a mano, y la usamos en la campaña de convocatoria en redes sociales.


06
Que se sostenga en el tiempo
Un programa así muere cuando se acaba la plata, así que diseñamos cómo se financia: marcas asociadas y el comercio local que gana con una calle más viva. Se mide con dos números, cuánta gente postula y cuánta llega.
Qué pasó
Vive la calle quedó como proyecto universitario: lo desarrollamos junto a la Municipalidad de Ñuñoa, pero el programa no se implementó. Lo que muestra es el proceso, desde la investigación en la calle hasta un servicio que la municipalidad podría operar y sostener.


